El Club de Abonados en «Puertolaca»

Este pasado 9 de abril, el Club de Abonados Plaza de toros de Albacete, se desplazo a Puertolaca, lugar donde pastan los toros del ganadero Sancho Dávila y, allí nos recibió el “Maestro”.

Sancho Dávila Iriarte, matador de toros y ganadero de bravo, con alternativa en Valencia en las Fallas de 1969, apadrinado nada menos que por Antonio Ordóñez. y confirmó en San Isidro con el torero de Linares José Fuentes. Miembro de una conocida familia jerezana con destacado relieve social y político, Sancho Dávila tuvo que acabar los estudios de Ingeniero Agrónomo para que aceptasen en casa su aventura de ser torero cuestión que le distinguió por poco frecuente en una época en la que había pocos licenciados en el escalafón de matadores y pocos toreros entre los ingenieros.

Así nos lo contó, a la vez que nos presentaba su aporte ganadero. Quien funda la ganadería es D. Álvaro Dávila, Marqués de Villamarta, en 1893, presentándose en Madrid el 16 de junio de 1895, con una corrida que tomó 46 varas y que despacharon “Lagartijillo”, “Bonarillo” y “Litri” (padre). Continuaron de ganaderos los Villamarta-Dávilas hasta que en la década de los sesenta, es él, D. Sancho Dávila, quien popularizó el nombre de “Sancho Álvaro” como matador de toros y modificando el hierro, formó la actual ganadería con vacas y sementales de Maribel Ibarra y Torrealta.

Orgulloso de su “último sobrero” presentado el 16 de octubre del 2021 en Jaén y a quien le hizo triunfar a Morante con sus apéndices. Nos contó la edición de su libro “Mi vida inventada” donde relata cómo había colaborado en retransmisiones televisivas, además de recorrer sus avatares como torero, empresario y ganadero, cuenta lo que él califica de verdades políticas y rescata diversas e interesantes anécdotas y vivencias.

Pasamos un buen día de visita a la ganadería con buena temperatura y disfrutando, no solo del coloquio del anfitrión quien nos agradó con la tienta de dos eralas, sino también de las buenas maneras en las labores de Miguel Tendero, Jorge Alvarado, el nieto del ganadero y un aficionado, quienes bregaron con los animales para disfrute de la afición.

Un buen día en Sierra Morena

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