OBSERVACIONES DEL “CLUB ABONADOS” A FUTUROS AFICIONADOS TAURINOS EN LA PLAZA DE ALBACETE

Lo primero que recordaremos es que la Fiesta de los Toros es un espectáculo Supremo, Único, Español “cien por cien”, cuya tradición se remonta a tiempos inmemoriales y lo tenemos que defender, contra nuestros detractores.

         Para defenderlo no hay que conocer integro el Reglamento Taurino, pero sí básicamente lo más elemental para la concesión de trofeos, los empresarios de cosos taurinos desean espectáculos triunfalistas, que se concedan gran número de orejas, para animar a un público no aficionado y que acudan a los eventos, esto es “Pan para hoy y hambre para mañana”.

         Lo único que consiguen con este triunfalismo es que el aficionado de verdad, deje de acudir a los festejos, como se comprueba año tras año y baje el número de abonados. 

         Los aficionados se consiguen con espectáculos serios y promocionando desde muy joven a los futuros aficionados, con festejos serios, que el espectador se emocione, vibre y esté en tensión durante la lidia, contemplando espectáculos sin fraude, únicos y más democrático imposible, el espectador tiene la facultad de solicitar los trofeos.

         Para solicitar los trofeos, hay que tener un mínimo de conocimientos y sino el resultado será lo más parecido a una verbena de trofeos y me permito exponer una serie de detalles para que el neófito se inicie, de una forma preliminar, sin introducirse a fondo en cualquier tema.

         Lo más importante del festejo es que salga el toro con trapío, encastado y sin fraude, desgraciadamente, salvo en pocas plazas responsables de segunda y primera categoría y raramente en algunas de tercera, el toro sale “afeitado” (se denomina afeitado al recorte de las puntas de las astas), este es otro tema que debería controlarlo la delegación del Gobierno y si fuera preciso acudir a los Tribunales de Justicia.

         La Plaza de toros de Albacete es de segunda categoría, por lo tanto, el peso mínimo de un toro a lidiar es de 435 kilos y para los novillos con picadores, el peso máximo es de 515 kilos.

         Por tradición en Albacete los toros se lidian de más peso, los ganaderos son conocedores del “toro de Albacete”, los Presidentes y equipo veterinario del festejo ya los controlan en el reconocimiento previo, para que salte al ruedo el tipo de astado que deseamos, con trapío y peso.

         Las distintas fases del toreo se le denomina “Tercios”, el primer tercio es el de varas, donde se realiza el picado de los toros y la suerte de capa, este tercio es puntuable para conceder la segunda oreja, que solo es potestad del Presidente. El segundo tercio es el de banderillas y también es puntuable para la segunda oreja y el tercer tercio es el de muleta, en el toreo actual es el más importante del diestro.

         El Presidente es la máxima autoridad del festejo y es quien lo dirige y controla, para ello dispone de cinco pañuelos de distintos colores, el Blanco lo emplea para el comienzo del espectáculo, salida del toro, cambio de tercios y concesiones de trofeo, el Verde, para la devolución de un astado si no es correcto físicamente para la lidia, el Naranja, si el astado es merecedor del indulto, el Azul, para que le den la vuelta al ruedo al toro una vez muerto, si es merecedor del premio por su condición de bravo y el Rojo, para castigar al toro con banderillas negra por su condición de manso, últimamente este pañuelo lo sacan en escasas ocasiones.

         El Presidente con la sacada del pañuelo blanco da inicio al festejo, en primer lugar desfilan dos alguacilillos ataviados al estilo Felipe II, según la tradición, estos alguacilillos despejaban la plaza para dar comienzo la corrida, recibiendo las llaves del Presidente y entregándoselas al torilero. Seguidamente realizan el paseíllo colocándose los diestros por orden de antigüedad, el más antiguo a la izquierda, el siguiente a la derecha y el más novel en el centro, seguidos de sus subalternos y resto de personal de las distintas faenas del festejo.

         Comienza la corrida con la actuación del primer espada y el primer tercio del toro a lidiar, conforme indique, en este tercio se realiza el recibo del toro, diferentes lances de capa, el picado del mismo, los quites etc. acompañado por sus tres subalternos.      

         Para el picado del toro, el maestro dispone de dos picadores, el primero picará su primer astado y el otro, picará el segundo toro de su lote. La posición de la vara de picar debe caer en el centro del toro y en la parte delantera denominada “Morrillo”.

         En la suerte de capa existen lances como: Verónicas, Medias Verónicas, Tafalleras, Chicuelinas, Navarras, Delantales, Gaoneras, Revoleras, Serpentinas, Largas, Faroles, etc.

         Las diferentes suertes de capa consisten en mover al toro con el engaño, manteniéndose el diestro a pie firme, pasar el toro a la distancia adecuada del cuerpo, rematar y dejando al astado en la posición correcta para realizar el lance siguiente.

         Las suertes constan de tres tiempos, citar al toro, cargar la suerte y rematar y lo más importante es el temple, para llevar al astado toreado y sin que le toque el percal, con este nombre se denomina la capa de torear o capote.

         El segundo tercio es el de banderillas, el primer subalterno realiza la brega para colocar al toro en disposición de banderillear y los otros dos subalternos clavan las banderillas, se colocan de dos en dos, realizando tres pasadas, debiendo quedar hincadas en el toro como mínimo cuatro banderillas, si no es así, se colocará otro par.

         El tercer tercio es el de muleta y al igual que con la capa, existen los distintos pases como: Derechazos, Redondos, Doblones, Trincheras, Estatuarios, Pedresinas, Manoletinas, Bernardinas, Luquecinas, Poncinas, Arrucinas, de Pecho, Ayudados, etc. y sobre todo el Natural, que se le denomina, al realizado sin el estoque y con la mano izquierda, también se puede dar con la derecha, pero en el mundillo taurino el de mayor importancia es el Natural con la izquierda. Todos estos pases, hay que realizarlos lo más perfectos posible, sin aliviarse, pasando el toro lo más posible ajustado al torero y con la misma disposición que indicamos en la suerte de capa, citar, cargar la suerte y rematar, o como decía el maestro Juan Belmonte, “parar, templar y mandar”, siendo muy importante ligar los pases.

         Una vez ultimada la faena de muleta, se remata con el estoque en la suerte suprema, que se puede realizar en la suerte “Natural” o en la suerte “Contraria”.

         Para el momento de matar, existen tres formas de ejecutar la suerte, al Volapié, Recibiendo o al Encuentro, y lo más importante es la posición del estoque una vez realizada la suerte, que debe caer en el hoyo de las agujas, también se denomina en la Cruz o en todo lo alto y debe introducirse con un ángulo de inclinación de cuarenta y cinco grados y hasta el fondo, lo que se denomina “estoconazo” o hasta la bola. Si la colocación del estoque no es el perfecto, se denominan las estocadas: Pasada, Trasera, Delantera, Caída, Bajonazo, Golletazo, Cruzada, Contraria, Perpendicular, Tendida, o Hacer guardia, si el estoque asoma por un lateral, etc.

         Cuando todo lo expuesto se realiza con pie firme, despacio, templando, pasándose el toro ajustado al cuerpo y matando al burel con una estocada perfecta y a la primera, es cuando se deben “solicitar” los Trofeos y como indica el Reglamento, sin vocear, simplemente agitando un pañuelo y si hay mayoría, el Presidente concede la oreja, la segunda oreja es potestad única y exclusiva del Presidente y debe de valorar los tres tercios.

         Cada año que pasa, comprobamos inauditos, la cantidad de orejas que se conceden en nuestra plaza de toros, los Presidentes del festejo saben, que la mayoría no son de recibo, pero por no provocar un “altercado público”, claudican a las peticiones del público “NO DE LOS AFICIONADOS” y las conceden, consiguiendo los diestros, en ocasiones, Puertas Grandes fáciles e inmerecidas. Muchas de ellas provocadas por diestros, con un toreo despegado, aliviándose, utilizando el pico de la muleta, mandando al toro hacia fuera, demostrando su valor con arrimones pero sin torear, con excesivos aspavientos, increpando al público contra el Presidente y consiguiendo los trofeos como actores teatrales y no como toreros.

         También queremos suplicar a cierto público que solicita la actuación de la banda de música sin haber surgido un momento álgido en la actuación del torero, por favor, “ese momento se siente” y es cuando debe actuar la música, el Director de la banda, sabe muy bien cuando tiene que actuar.

         Con toda esta serie de incidencias solo se consigue que el aficionado se decepcione, no renueve su abono y decida acudir a la plaza a un par de espectáculos, con el fin de matar el gusanillo taurino. Y por supuesto, esto va en detrimento de la categoría de la plaza y en reducción de festejos en próximas Ferias, como ha ocurrido en otras Ferias a nivel nacional, que de doce festejos han bajado a tres.

                                      Albacete, septiembre 2022

                                       Ángel González Puértolas

                   Secretario “Club Abonados Plaza de Toros de Albacete”                                               

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