III Charla coloquio-Alcaraz

Charla coloquio homenaje a la «Escuela Taurina de Albacete».

    Ya no hay maletillas con sus hatillos al hombro por los polvorientos caminos que conducen a las dehesas, ni espontáneos en las plazas de toros que corren delante de la guardia civil, ni chavales harapientos que transitan las fiestas de los pueblos en busca de un pitón…

Esas imágenes de la España de los años sesenta se han convertido hoy en escuelas taurinas, ubicadas en plazas de toros donde los adolescentes locos por el traje de luces acuden con las mochilas del instituto y los vaqueros raídos para conocer el manejo del capote y la muleta, el carretón y el estoque, la dureza y la gloria de la fiesta de los toros Allí, en una auténtica escuela de valores -el sacrificio, el esfuerzo, el compromiso- se comprometen a perder su juventud y a ser pareja de hecho de un sueño que parece imposible. De las escuelas actuales salen pocos toreros, y los aficionados exigentes se quejan de que los afortunados pecan de uniformidad, como si olvidaran su personalidad a cambio de la formación reglada de la tauromaquia.

Quizá sea verdad. Ser figura del toreo es casi tan difícil como ser Papa de Roma, y, afortunadamente, ya no hay hambre, razones las dos suficientes como para que solo algún iluminado rompa con lo establecido y toque la gloria con los dedos.

Los que no lo consiguen aprenden a ser personas… Casi nada.

( Antonio Lorca)

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